
La historia de la película se ambienta en 1917, presentando la figura de Julio García del Castaño, un típico terrateniente que, aferrado a una larga tradición de machismo y de manejo de una imagen paternalista dura, coloca su poder desde su propio hijo hasta el más olvidado de los peones. Siguiendo con los elementos atávicos de su herencia, Don Julio (Felipe Rabat) decide llevar a su hijo (Juan Cristóbal Meza), que acaba de cumplir los 15 años, al rito de iniciación que le espera a todo hombre: tener la primera relación sexual con una prostituta. Situación que además se transforma en el primer paso en el camino que lleva hacia el patriarcado. La película entonces se desenvuelve mostrando la verdadera procesión que genera Don Julio, quien invita a sus amigos para compartir el acto de iniciación de su hijo junto a las pupilas de un prostíbulo cercano, una de las cuales (Schlomit Baytelman) se convertirá en el centro del conflicto al convertirse en el amor del joven novato.












